viernes, 22 de mayo de 2015

Lucero Rodríguez Velázquez. Maestría en Historia. ICSyH-BUAP

La irrupción del libro en le educación de niñas y la apertura de las "Amigas Gratuitas".
Ciudad de Puebla, 1750-1830.



INTRODUCCIÓN:

El propósito principal de este texto es abordar la relación entre la irrupción del libro en la 1830. En este período la educación fue, simultáneamente, instrumento de transculturación, motor de la modernidad y bastión de resistencia. Desde una perspectiva histórica los fenómenos educativos son expresión de continuidades y rupturas sociales. Aquí propongo acceder a su comprensión, siguiendo la huella de la inserción de las niñas al ámbito escolar.
El tema de estudio surgió desde la preparación de la tesis de licenciatura, al buscar las huellas de la profesionalización de los preceptores de primeras letras en el Archivo del Ayuntamiento de Puebla encontré un expediente que se refería a la existencia de un establecimiento educativo para niñas pobres denominado Colegio de los Gozos en la ciudad de Puebla, fundado en la segunda década del siglo XVIII. En la lectura del expediente se informaba que era el único establecimiento totalmente gratuito en la ciudad, al que acudían más de doscientas niñas. El documento es de gran relevancia, ya que en la Nueva España la educación de las féminas de clases menesterosas consistía sólo en la doctrina cristiana, y eran contadas las mujeres pobres que podían ingresar a un colegio o monasterios con auxilios de personas caritativas, pues en estos años se favorecía a las jóvenes de origen español. En ese momento no ahonde en la temática, y ya fue en el programa del posgrado cuando retomé la información y decidí profundizar sobre el tema en la tesis de grado.

En principio seguí la huella de la inserción de la educación de niñas al ámbito escolar; esto me permitió conocer los ideales que impulsaron la apertura de establecimientos gratuitos para la educación de niñas. La indagación en el Archivo del Ayuntamiento de Puebla, me brindó la pauta para seguir la problemática de la época, si bien eran escasos los datos del Colegio de los Gozos, localice reglamentos, acuerdos, solicitudes y permisos que trataban sobre el impulso de la educación de infantas. Sin embargo aún faltaba la explicación ideológica, para comprender por qué en esa época se suscitó la preocupación de educar a las mujeres. Por eso emprendí la búsqueda en el Archivo General de la Nación, Fondo Antiguo y Hemeroteca de la Biblioteca Nacional-UNAM, en la Biblioteca Palafoxiana y Biblioteca Lafragua de la BUAP.


Ernesto Ramírez Vicente. Maestría en Historia, ICSyH-BUAP

Historia de la enseñanza de la historia en las preparatorias de la BUAP, 1989-2013




INTRODUCCIÓN:


Justificación, hipótesis, delimitación del tema, estado de la cuestión, fuentes, metodología, estructura, aportes y límites de la investigación

Todo trabajo de investigación debe nacer de una o de varias inquietudes. Para éste, intitulado posteriormente de las mismas “Historia de la enseñanza de la Historia en las preparatorias de la BUAP, 1989-2013”, las reflexiones surgieron, en primera instancia, a raíz de mis experiencias como profesor de la materia de Historia de México en una Universidad de este país, en el año 2011. Los alumnos ya cursaban cuarto semestre y durante varias de las sesiones no pocos mostraron una serie de prejuicios y frases hechas respecto a algunas cuestiones históricas que despertaron en mi interior una gran preocupación, sobre todo en las sesiones sobre la Conquista y el periodo colonial:

“La Malinche fué una traidora”
“Los españoles nos robaron a nuestras indias”
“Los tlaxcaltecas fueron unos cobardes”
“Acabaron con nuestra cultura”


Son sólo cuatro expresiones de una visión manida y maniquea de la Historia, síntomas de que personas de ya más de veinte años siguen teniendo una perspectiva simplista y unicausal de muchos procesos históricos. ¿Cuáles son las causas de estas “limitaciones” culturales? ¿En qué recorrido escolar han transitado estos universitarios para verbalizar estas opiniones? ¿Cómo se ha transmitido y enseñado el conocimiento histórico en los niveles anteriores y sobre todo en la preparatoria? ¿Se enseña a pensar históricamente? ¿Se enseña la historia como historia-problema? ¿Hasta qué punto las diferencias en las formas de enseñar o difundir la historia inciden en el contenido de lo histórico que se enseña? ¿La narración del pasado integra una legitimación del presente y un proyecto de futuro? ¿En qué medida influyen en “el sujeto que aprende la historia” las condicionantes sociales en las que vive? ¿Y las condicionantes políticas, ideológicas, culturales, económicas? ¿Debe el profesor considerar estas variables cuando transmite y comparte el conocimiento histórico?






Carolina Zenteno Roldán, Maestría en Historia, ICSyH-BUAP

Una comparación de género en el trabajo de figones, fondas y restaurantes.Ciudades de Puebla y México, 1910-1920





Las historiadoras de las mujeres comenzaron a descubrir que las mujeres, igual que los hombres, habían sido trabajadoras, y activistas, y reformadoras sociales, y revolucionarias políticas, y demostraron cómo el trabajo de las mujeres contribuyó a las economías domésticas y a la economía en general. Muy significativamente, las historiadoras de las mujeres terminaron por poner en cuestión lo que había sido una definición estrecha de la política y el poder, ampliando su espectro para incluir ámbitos de la vida al margen de los gobiernos y de los partidos políticos, en particular <> de la gente.

(Sonya O. Rose, ¿Qué es historia de género?, alianza editorial, España, 2010, p. 21)                                             



Presentar una tesis de historia es innovar márgenes de discusión, sumar nuevas interpretaciones académicas, dar luz a otros episodios históricos. Después de leer a autoras como Marcela Lagarde, Joan W Scott, Ana Lau Jaiven, Eli Bartra, reconocidas en múltiples territorios intelectuales, la innovación se vuelve todo un reto, porque las investigaciones insisten en descubrir temas, corrientes, iniciativas de análisis que no siempre tienen metodologías prediseñadas para guiar el camino. Afortunadamente las propuestas cuentan con algunas pistas sobre los rumbos y fuentes que podrían ser utilizadas.
Los retos actuales de historiadoras e historiadores nuevos son múltiples. El interés de intelectuales varían entre siglos y décadas, en buena medida el estudio de las motivaciones, inquietudes y participaciones de las mujeres son campos que siempre están presentes y las investigaciones cada vez se extienden metodológica y teóricamente a nuevas líneas de investigación, así como de interpretación. Aunque parecía que no existía reto alguno al abordar un trabajo tan específico de las mujeres, en un periodo que parece estar lleno de protagonismos masculinos. Esta tesis busca establecer y superar tres retos.

Adriana Urbina García, Doctorado en Historia, ICSyH-BUAP

México: su historia teatral como reflejo de su historia,
ejemplificado en el teatro dela Revolución Mexicana


Introducción:

Un pueblo sin teatro, es un pueblo sin verdad
Rodolfo Usigli

La intención de este trabajo es la de establecer la relación que existe entre la historia del teatro y la sociedad que lo crea. Asentando que la historia del teatro es un reflejo de la historia de la sociedad de México, y que el teatro actual, al igual que la sociedad actual, tienen sus raíces profundas en el pasado; sin pasado no podemos explicar nuestro presente, ni proyectar el futuro, sin historia no hay personalidad ni identidad.

Es difícil creer, por la situación actual del teatro en México, que alguna vez fue la diversión más popular y cohesionó a su alrededor a una parte importante de la población urbana en el país, y que aun ese teatro pueda poseer claves para explicar la sociedad de hoy. Sin embargo, el teatro por siglos ha seguido una línea paralela con la sociedad que, a modo de espejo, cumple la célebre frase de Antonin Artaud: El teatro es espejo de la vida.


El Arte Dramático es una parte valiosa de la vida de un pueblo, un ejemplo contundente lo tenemos en Grecia, con autores como Eurípides, Sófocles, Esquilo, Aristófanes, cuyas obras hoy se siguen representando con orgullo en su país de origen y en varios países más, donde lo prioritario es la fidelidad del texto, pues se busca la permanencia de las tragedias y comedias que ahora se consideran clásicas.

Adriana Isabel Guevara Gutiérrez, Maestría en Historia, ICSyH-BUAP

La migración México-EUA.
Trabajadores braceros de Huaquechula, 1942-1964.



Introducción:

La historia social, como una disciplina comprometida a dar explicación satisfactoria de los procesos y cambios estructurales de las interacciones humanas, mediante el análisis de la historia migratoria de la región, puede explicar y tal vez, posteriormente, contribuir a las soluciones de los problemas que haya identificado. A través de la investigación documental y la entrevista se fundamenta la metodología de esta tesis. El proyecto de investigación presente, estudia a los primeros migrantes mexicanos solicitados por el gobierno de los EUA, para la realización de trabajos agrícolas, en razón de la disminución de la fuerza de trabajo de aquel país, debida a la participación de los norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial.
En el estado de Puebla, la región de Huaquechula, se caracterizó (como lo sigue haciendo) por expulsar fuerza laboral agrícola, por esta razón, se facilitó el enganche de trabajadores de la localidad. Ésta es la historia de los Braceros de Huaquechula, que en los años de 1942 a 1946 fueron contratados con todos los permisos oficiales gubernamentales, adquiriendo el derecho al libre tránsito entre ambos países.
Este es un trabajo basado en las experiencias de los protagonistas de éste proceso, que recientemente ha terminado, en agravio de los pocos trabajadores supervivientes, por razones de ineficacia en la aplicación de políticas públicas. La falta de apoyo a estos trabajadores, tanto en su relación laboral en los EUA, como en su regreso al campo poblano. No se promovió el pago justo, ni a tiempo. Mucho peor: el gobierno incumplió sus acuerdos, lo que veremos más adelante.
Los acontecimientos internacionales que marcan el inicio del periodo bracero de la región del Valle de Atlixco, arrancan, para nuestro estudio, con un hecho histórico de todos conocido: El 7 de diciembre de 1941, Japón bombardeó Pearl Harbor, en Hawai, los Estados Unidos inmediatamente declararon la guerra a Japón. Ese suceso obligó a los integrantes del Eje Alemania-Italia, a declarar la guerra a los Estados Unidos de América.




Alberto del Castillo y Troncoso, Doctorado en Historia. ICSyH-BUAP

Memoria y representaciones.
La fotografía y el movimiento estudiantil de 1968


Introducción: el 68 en imágenes



Durante los años sesenta del siglo pasado, se produjeron movimientos estudiantiles a lo largo y ancho del planeta. Algunos de sus epicentros más relevantes tuvieron lugar en San Francisco, Tokio, París, México, Córdoba, Sao Paulo, Berlín, Madrid, Río de Janeiro, Buenos Aires y Nueva York. [1]
Se ha discutido el contexto cultural de la época para sugerir algunas vertientes vinculadas a las rebeliones juveniles en aquellos años: el auge económico de la posguerra, la masificación de las estructuras universitarias, la divulgación de un mayor interés por ciertas corrientes filosóficas y espirituales y su contraste con la deshumanización tecnológica, la irrupción de una brecha generacional, la influencia del rock y los movimientos contraculturales, entre otros factores que esbozan la llegada de una sociedad posindustrial.
Todos ellos deben tomarse en cuenta en base a los enormes desniveles y contrastes regionales. [2]





[1] 1 Este texto forma parte de una investigación más amplia que el autor realizó en el Instituto de Investigaciones
Dr. José María Luis Mora, con el apoyo del Fondo Sectorial de Investigación para la Educación del Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). Agradezco los comentarios y observaciones de Rebeca
Monroy, John Mraz, Javier Pérez Siller, Lilian Illades, Álvaro Vázquez, Pedro Pablo Martínez, Beatriz
González y Sergio Ortiz, así como las críticas y sugerencias de mis colegas de los seminarios de Historia
Social y Cultural del Instituto Mora, La mirada documental y el seminario de movimientos estudiantiles de la
UNAM, coordinado por Silvia González Marín. Una mención especial para Oscar Torres, agradeciendo todo
su apoyo en la logística para preparar este texto.

[2] Arthur Marwick, The Sixties. Cultural Revolution in Britain, France, Italy and United States, c.1958-1974,
Oxford, Oxford University Press, 1998, p. 185. Para el caso mexicano, véase Silvia González, “La lucha
cultural de los estudiantes en los sesenta” en Silvia González y Ana María Sánchez, 154 años de movimientos
estudiantiles en Iberoamérica, México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas-UNAM, 2011, pp. 289-308
y Gloria Tirado, “Los jóvenes y su construcción cultural y política”, en González, Silvia y Ana María
Sánchez, 154 años de movimientos estudiantiles en Iberoamérica, México, Instituto de Investigaciones
Bibliográficas, UNAM, 2001, pp. 193-206.

Nashyeli Figueroa Galván, Doctorado en Sociología. ICSyH-BUAP

Pasaportes sin fecha de vencimiento:
Matrimonios entre cuban@s y mexican@s enla ciudad de Puebla.
Proceso de clase, género y racialización



Introducción:

En junio de 2007 fui con mi hermana a bailar a un bar en la ciudad de Puebla, llamado “La Negra Tomasa”[1]. En este bar impartían clases de salsa al estilo cubano y como es de mi particular interés el baile, decidí inscribirme. Ala mayoría de las clases acudíamos mujeres de todas las edades y en algunas ocasiones asistían parejas de baile, llegaban de vez en cuando extranjeros, tanto hombres como mujeres. Existía un vaivén constante de clientes: “Siempre, todos los días tenía que enseñar el paso básico y no habían avances, siempre llegaba gente diferente. Además no iban hombres, todas querían bailar bien... es aburrido Nae[2], y no me quiero quedar estancado”, comentó Dioel, maestro con quien inicié las clases, originario de Cuba.
A las semanas renunció y lo sustituyó el dueño del lugar, también cubano. Sin embargo, después de dos o tres meses, me ausenté aunque esporádicamente frecuentaba el lugar. Desde entonces comencé a tener acercamiento con cubanos y cubanas establecidas en la ciudad de Puebla. Pronto fui entablando amistad con algunas de ellas, conociendo sus experiencias, dificultades y tropiezos para dejar su país origen y vivir en México; fui identificando estrategias, itinerarios y rutas diversas para salir de la isla. Poco a poco comencé a percatarme de las incertidumbres que rodean las vidas de estos hombres y mujeres migrantes, establecidos en esta ciudad del altiplano central del país.





[1] Los nombres de lugares así como de los hombres y mujeres que participaron con entrevistas serán
reemplazados por seudónimos.
[2] Se dirigían a mí como Nae, Nach o Nayeli